miércoles, 7 de mayo de 2014

Litoral Chileno: Acantilados Costeros

Foto tomada por Juan Pablo Salgado

Los acantilados costeros son ambientes litorales en los cuáles la vida se ha adaptado a las condiciones de pendiente del terreno, la salinidad que proviene del mar y la baja capacidad de infiltración de agua en la tierra. Una gran variedad de plantas y animales tienen su hogar aquí y suelen ser sitios donde las aves marinas anidan, como el piquero (Sula variegata) o el lile (Phalacrocorax gaimardi) que forman colonias en los acantilados. Estos acantilados son sitios donde cada temporada llegan a anidar y, entre el bullicio, la confusión y el poco espacio disponible, algunos polluelos caen de sus nidos y mueren. Por triste que suene, esta es una gran oportunidad para animales como el zorro de conseguir comida fácil. En el Parque Ambiental Acantilados de Quiriluca, situado en la V Región, se puede encontrar una colonia de piqueros anidando en sus acantilados costeros.

Foto de la web www.avesdechile.cl

Esta ave marina fue devorada posiblemente por un zorro, como parecen indicar las fecas sobre ella (foto tomada en Quirilluca por Juan Pablo Salgado)


En la zona norte del país se dan acantilados costeros que se encuentran distanciados del mar. En ellos se encuentra una vegetación xerofítica (adaptada a la escasez de agua), con excepción de los llamados "oasis de niebla" en donde la camanchaca, niebla proveniente del mar, aporta la humedad suficiente para que se sustenten sectores ricos en vegetación como son el Parque Nacional Bosque de Fray Jorge o Alto Patache. El primero posee una porción de bosque similar a la selva valdiviana, con las mismas especies. Alto Patache, en cambio, no es tan húmedo pero presenta un alto nivel de endemismo.
En estos acantilados costeros del norte es posible avistar cóndores, que bajan a la playa para carroñar los cuerpos de mamíferos marinos y pescado.

Respecto a la Flora, muchas especies se encuentran solo en las zonas litorales, incluyendo estos acantilados o zonas adyacentes y muchas poseen espectaculares floraciones de muchos colores y atraen diversos polinizadores que pueden ser tanto insectos como aves. El chagual o puya (Puya sp.) es un buen ejemplo: muchas aves los frecuentan y al beber su néctar quedan con su frente naranja por el polen de esta planta. La Alstroemeria pelegrina es endémica de las costas de la IV y la V Región, y crece tanto en playas pedregosas como en los acantilados. El también endémico quisco Echinopsis chiloensis crece en estos sectores, representado por una variedad costera: E. chiloensis var. litoralis.


 


Fotos de Juan Pablo Salgado


En el acantilado las plantas tienen el problema de la escasez de agua debido a la pendiente de los acantilados que favorece el escurrimiento del agua en vez de su infiltración en el suelo. Muchas plantas enfrentan este problema con la suculencia, es decir, poseer hojas o tallos carnosos que usan como reservorios de agua. Otras plantas permanecen en dormancia durante la época de escasez hídrica y perviven solo como estructuras subterráneas hasta la llegada de tiempos mejores en la forma de tubérculos, bulbos, etc. Alstroemeria pelegrina adopta esta técnica. Una tercera opción es la de las plantas anuales: germinan, crecen, florecen y mueren solo durante la época favorable, dejando sus semillas en espera de la siguiente temporada.


Nolana sp., Oxalis sp. y cactus, plantas suculentas creciendo en acantilados (foto de Juan Pablo Salgado)

Un tipo de aves muy particular puede verse en estos sectores: los jotes (Familia Cathartidae). Son los buitres del Nuevo Mundo, no emparentados con los clásicos buitres de los documentales que son de África, Asia y España. Son parientes del cóndor (Vultur gryphus) y al igual que este, anidan en acantilados, solo que costeros, en oquedades del mismo. Patrullan las playas y sectores aledaños en búsqueda de cadáveres de los cuales alimentarse. Son relativamente fáciles de ver en estos sectores. Son dos las especies de jotes: el de cabeza negra (Coragyps atratus) y el de cabeza roja (Cathartes aura).

Foto sacada de la web www.avesdechile.cl

Por último quería mencionar los acantilados del sur, que comúnmente llamamos fiordos. Los fiordos son una forma de relieve costero que se generan por la acción de los glaciares. Los glaciares a medida que avanzan erosionan el terreno creando valles en forma de "U" los cuáles al llegar al mar crean los fiordos. Se forman entonces pendientes abruptas sobre el mar que, en el sur de Chile. Suelen estar ocupadas por masas de bosques frondosos, casi inaccesibles para la gente y que, por tanto, conservan mucha riqueza natural. Aún hoy los glaciares llegan al mar en esta zona del país y, cuando hayan desaparecido, dejarán su huella en el relieve.


Fotos de María José Hinojosa

sábado, 3 de mayo de 2014

El Canelo de Juan Fernández (Drimys confertifolia)

Árbol perennifolio endémico de las islas Alejandro Selkrik y Robinson Crusoe, del Archipiélago Juan Fernández. Crecen en las tierras altas de las islas, asociados a bosques de helechos arborescentes (que crecen como árboles) y otros árboles autóctonos. Pariente del canelo o foye (D. winteri) y el canelo enano (D. andina), su follaje y flores son similares a las de estos: número irregular de blancos pétalos, estigmas y estambres.
Se encuentra en Peligro de Extinción producto de la destrucción de su hábitat, la erosión del suelo y las presencia de animales exóticos en las islas que dificultan su regeneración natural.


Fotos de Patricio Novoa

viernes, 2 de mayo de 2014

Los Camélidos de Chile

Al oír la palabra "camélidos" automáticamente solemos imaginar un camello (Camelus ferus) o un dromedario (Camelus dromedarius), pero mucha gente no asocia estos animales con ejemplares de nuestra fauna: guanacos (Lama guanicoe), llamas (Lama glama), vicuñas (Vicugna vicugna) y alpacas (Vicugna pacos).

Llama y alpaca (foto sacada de www.wikipedia.org)

Curiosamente, los camélidos actuales se encuentran muy lejos del continente que los vio nacer como grupo: Norteamérica. Allí habitaron muchas especies, algunas enormes y otras no tanto como Titanotylopus o Camelops. Miembros de esta familia abandonaron el continente y se dirigieron a Asia a través del Estrecho de Bering mientras que otros se desplazaron hasta Sudamérica a través del Istmo de Panamá durante el Gran Intercambio Biótico Americano. Uno de estos camélidos primitivos fue Hemiauchenia, el cuál se cree que dio origen a los guanacos y vicuñas. Hasta hace no mucho se creía que el Género Paleolama fue quien les dio orígen, pero recientemente  se ha encontrado evidencia que apunta a que este género se desarrolló de manera independiente en América del Norte.

Reconstrcción de Aepycamelus, un camélido primitivo norteamericano (foto sacada de www.wikipedia.org)

Los actuales camélidos de América ahora se restringen a la masa sur de este megacontinente, en concreto, a la Patagonia y la Cordillera de los Andes. Con dos especies salvajes y dos domésticas, actualmente los "camellos del sur" no cuentan con la diversidad de especies que antaño, sin embargo las que subsisten son sumamente resistentes allí donde medran. En efecto, el Altiplano es un hábitat hostil para muchas criaturas debido a las condiciones de sequedad, escaso oxígeno y bajas temperaturas. Allí las vicuñas y los guanacos de la subespecie L. g. cacsilensis deambulan en manadas entre los bofedales de altura, que son zonas pantanosas en torno a los cursos de agua donde crecen plantas con alto requerimiento hídrico como el pako macho (Oxychloe andina) crecen en forma acojinada, y donde se concentra una rica y variada fauna. Aquí los camélidos pastan y sacian su sed, atentos a que los zorros no acosen a sus crías, llamadas chulengos en el caso de los guanacos.

Vicuña y guanaco en el Parque Nacional Nevado Tres Cruces (fotos de Luis Vega)

Los pueblos andinos domesticaron estos salvajes herbívoros y crearon así a la llama y la alpaca, de los cuales obtienen lana, carne y un estupendo animal de carga como es la llama. Tal fue y sigue siendo su relación con estos animales que forman parte de su folclore y mitología, llegando incluso a ofrecerlos en sacrificios rituales a los dioses de sus culturas.

Pictograbados en Taira, un alero rocoso en el curso superior del río Loa, en el norte de Chile (foto tomada por Andrea Ugarte)

Las llamas se consideran pastoreadores "de bajo impacto" pues poseen almohadillas en sus pies que no erosionan el terreno a diferencia de las ovejas y vacas que se consideran  "de alto impacto" por sus pezuñas (foto de Andrea Ugarte)

Pero la relación con las versiones silvestres no se perdió y el Imperio Inca aprovechó incluso la lana de las vicuñas salvajes en una cacería llamada chaku, en la cuál los hombres arreaban a los animales a corrales compuestos por estacas unidas a través de sogas con telas de colores que espantaban a las vicuñas. Con los herbívoros a su merced procedían a trasquilarlos y liberarlos, con excepción de los ejemplares viejos o enfermos que eran sacrificados. Esta actividad se realizaba cada cuatro años por lo que, seguramente, no repercutía en las poblaciones de esta especie.

En la Zona Central se encontraba el guanaco, el cuál era de importancia para los indígenas locales pues era la mayor pieza de caza, luego de que se hubiese extinguido la megafauna compuesta de perezosos gigantes, caballos y gonfoterios. Producto de las relaciones con el Imperio Inca, los pikunches, habitantes originarios de la zona, también pasaron a criar llamas.
Antaño los guanacos eran muchísimo mas abundantes en la zona central y en la actualidad es posible encontrarlos de manera relativamente frecuente en pocos lugares, como por ejemplo en el Parque Nacional  Bosque de Fray Jorge. En el Cajón del Maipo, ubicado en la pre y cordillera andina del sur de la Capital era posible ver manadas de estos animales, los cuales eran cazados por los arrieros y faenados para convertirlos en charqui. A modo de nota personal: mi abuela de niña comió esta carne, época en la cuál ya estaba prohibida su caza en este lugar. Contaba que era un charqui muy sabroso.
En 2012 se volvieron  a ver manadas en el Cajón, provenientes de Argentina.


En el sur de Chile se encontraban y siguen encontrado guanacos, esta vez de la subespecie sureña L. g. guanicoe, que también habita la Patagonia Argentina. Mucho mas abundantes que sus homólogos del norte del país, forman manadas mas numerosas compuestas de un macho dominante con su harén de hembras y sus chulengos o manadas de machos solteros que "roban" las hembras de los harenes para formar el propio.

En la zona sur su principal predador natural es el puma, felino de gran tamaño que en el Parque Nacional Torres del Paine regula su población (fotos de Bernardo Segura)

En Tierra del Fuego era la mayor pieza de caza terrestre del pueblo selknam el cuál, lamentablemente, se extinguió debido a los colonos europeos quienes realizaban "cacerías humanas" con dicho fin, entre muchos otros factores, todos ellos producto de esta invasión a su ancestral territorio. El guanaco fue un animal muy importante para ellos pues les procuraba pieles para vestir así como carne. En la actualidad existe una sobrepoblación de guanacos que dificulta la regeneración de los bosques de lenga (Nothofagus pumilio) por lo que se ha propuesto legalizar la caza controlada en dicha isla.

Mujer selknam llamada Honte, usando su ropa hecha de piel de guanaco (foto extraída del libro "El fin de un mundo, los selknam de Tierra del Fuego)

Aunque en la actualidad la caza de los camélidos salvajes en Chile está prohibida, se siguen realizando estas actividades, de forma ilegal por supuesto, y en abril de 2014 se supo de la cacería de 29 vicuñas en la Reserva Nacional los Flamencos, desolladas para obtener su fina lana.
Esta práctica no es la única amenaza que corren: la introducción de perros asilvestrados a su hábitat también contribuye a su disminución pues les dan casa y suelen acosarlos. Adjunto el link de la noticia y un video donde se aprecia claramente un par de perros persiguiendo un guanaco:


sábado, 22 de febrero de 2014

El Gato de Geoffroy (Leopardus geoffroyi)

Se trata de un felino nativo de Chile y muchos otros países de Sudamérica como Argentina, Paraguay, Uruguay o Brasil, aunque en nuestro país solo se puede encontrar en el extremo sur en zonas adyacentes a Argentina, por sobre los 1000 msnm. Similar a otros gatos salvajes nacionales como el colocolo (Leopardus colocolo) o el gato andino (Leopardus jacobita), este felino es de un color gris amarillento con manchas negras, si bien se han encontrado ejemplares melánicos, es decir, totalmente negros. Llega a pesar hasta 5 kilos y tener un largo de 75 cm, los machos suelen ser un poco mayores que las hembras.
Habita en la estepa patagónica, en zonas densas de matorrales y bosques de Nothofagus sp. Duermen sobre los árboles y defecan en las intersecciones de sus ramas principales, en cambio, están activos durante el crepúsculo y la noche. Se alimenta de roedores, peces, aves y lagartijas. Este gato puede nadar sin dificultad.
El siglo pasado se vio sometido a una intensa caza por su piel tanto en Chile como Argentina.

Foto sacada del siguiente link: http://www.wildcatschile.org/fotogeo1.htm

martes, 18 de febrero de 2014

El Quintral del Coigüe (Desmaria mutabilis)

Planta hemiparásita que se aloja en los troncos y ramas de los árboles del Género Nothofagus. Similar a otros quintrales (Tristerix sp.), el quintral del coigüe, también llamado del roble o amarillo, posee hojas simples y flores de color amarillo, anaranjado o rojo, las cuales generan un fruto que los animales dispersan. Cuando estos animales defecan, las semillas salen y, si caen en un árbol apropiado, lograrán parasitarlo y completar el ciclo. Es una planta endémica de Chile y crece desde la VII hasta la X Región.


Ejemplares en la Reserva Nacional Altos de Lircay (fotos de María José Hinojosa Zamora)

jueves, 13 de febrero de 2014

Te Pito O Te Henua: Rano Kau

Te Pito O Te Henua, Rapa Nui o Isla de Pascua, es una remota isla ubicada en el Océano Pacífico y que forma parte del territorio chileno. La isla a lo largo de su historia ha sufrido muchas transformaciones: desde su origen volcánico hasta su agreste presente. Hoy en día uno de los volcanes que le dio origen posee el humedal y fuente de agua dulce mas grande en la Isla: Rano Kau.

Hace miles de años Rapa Nui  surgió del océano producto de violentas erupciones volcánicas que arrojaron material ardiente del interior de la Tierra y que se fue acumulando hasta crear la isla. Uno de los volcanes que le dio origen fue Rano Kau, ahora extinto como el esto de los volcanes de Isla de Pascua. Cuando quedó inactivo y con el paso del tiempo, en su cráter se acumuló agua dulce hasta formar un humedal. En las laderas internas se desarrollan masas boscosas que disminuyen su importancia a medida que aumenta la altura.

Foto de www.wikipedia.org

En el borde del cráter se puede apreciar toda la magnificencia de Rano Kau: desde sus áridos límites, descendiendo con la vista hasta llegar a los primeros bosques y luego, hermoso, el humedal de aguas tachonadas de islas de musgo y totora que reflejan el azul perfecto del cielo. Cuando se desciende a pie en un principio no se ve mucha vegetación más que pastos, es muy árido y el viento arrecia también por la altura. A medida que bajamos nos encontramos con los primeros árboles: hau hau (Triumfetta semitriloba) y marikuru (Sapindus saponaria) nativo e introducido por los isleños respectivamente, ambos en Peligro Crítico de Extinción en Rapa Nui. Antaño eran mas abundantes y junto a  ellos crecía el toromiro (Sophora toromiro) cuyo último ejemplar silvestre pervivió en las laderas de Rano Kau hasta 1962 cuándo fue talado para leña. Décadas mas tarde la CONAF de Isla de Pascua ha reintroducido ejemplares de toromiro al cráter. La especie se salvó porque había ejemplares en jardines botánicos fuera de la isla. Actualmente existe un proyecto llamado Umanga Mo Te Natura en Isla de Pascua para proteger la flora nativa del lugar. Forman parte de este la CONAF, CONADI, el SAG y la municipalidad de la isla entre otros, por lo que esperamos que el hau hau o el marikuru no corra la misma suerte del toromiro. Entre estos escasos árboles crecería una multitud de hiervas indígenas y exóticas como el endémico poporo (Solanum forsteri) e incluso vides (Vitis vinifera), el uhi (Dioscorea alata) y otros.

Último ejemplar de toromiro (foto sacada del flickr del Jardín Botánico de Viña del Mar)

Toromiro cultivado en el Jardín Botánico de Viña del Mar (foto de Patricio Novoa)

Fruto y semilla de marikuru (foto de Patricio Novoa)

A medida que descendemos por el cráter podemos travesar bosquetes mas densos llenos de helechos o nehe nehe en el sotobosque. Nehe nehe es una palabra en pascuence para denotar diferentes especies de helechos, aunque algunas poseen nombres propios como el matu`a pua`a (Microsorum parksii) de valor medicinal. Entre el follaje de nehe nehes y las ramas de los árboles se esconden diversos invertebrados y tras ellos, curiosamente van gallinas asilvestradas que recorren la isla en parvadas.
Entre los árboles presentes en estos bosquetes densos está el mako´i (Thespesia populnea) de apreciada madera y la introducida Robinia pseudoacacia, acacio para Chile continental y miro pupu para los rapa nui. Se ha comportado de manera invasiva creando bosques casi puros en Rano Kau. La mayoría de los árboles de estos bosques han sido introducidos recientemente a la isla.

Foto de florarapanui.org

Matu’a pua’a en el Jardín Botánico de Viña del Mar (foto de Patricio Novoa)


Nehe nehe de la especie Microlepia strigosa cubriendo el sotobosque (foto del libro "Plantas de Rapa Nui" del proyecto Umanga Mo Te Natura)

Llegamos finalmente al humedal: se compone de varios lagos con pequeñas islas de totora (Schoenoplectus californicus) llamada por los rapa nui como ngaatu. Esta planta se encuentra también en el humedal de Rano Raraku, así como en Chile continental y otros países de América. Curiosamente también se forman islas de musgo. Allí se encuentra un helecho endémico: Asplenium polyodon var. squamosum, que solo crece en estas islas de musgo de Rano Kau junto al helecho kava kava atua (Vittaria ensiformis). Su exclusivo hábitat los protege del ramoneo del ganado que corre libre por la isla.Otro endemismo presente en el humedal Rano kau es un insecto acuático, Allodessus skottsbergi. En los bordes del humedal es posible encontrar la tavari (Persicaria acuminata), nativa y de uso medicinal para tratar alergias.
La única araña endémica de Rapa Nui, Tetragnatha paschae fue encontrada en este lugar en 1924 y desde entonces no se ha vuelto a ver, lo que nos muestra la fragilidad de las especies isleñas.

Tavari (foto de www.eol.org)


El volcán Rano Kau no posee solo importancia por su flora y fauna, es también un lugar importante para el pueblo rapa nui al ser una gran fuente de agua dulce y ser un lugar de importancia para la agricultura ya que se ha descubierto restos arqueológicos que evidencian uso del terreno para fines agrícolas y además, en palabras de los mismos isleños, Rano Kau inspiró la idea de los manavai: huertos rodeados de un cerco de piedras para mantener la humedad y proteger las plantas de los vientos constantes, simulando un cráter miniatura.
Para la ciencia es también muy importante ya que en el sustrato del humedal se ha descubierto una ventana al pasado: restos de polen de hace siglos que evidencian un pasado mas verde para la isla con mayor cantidad de árboles incluida una palmera endémica ahora extinta: Paschalococos disperta que se piensa estaba emparentada con la palma chilena (Jubaea chilensis).

Cultivo en manavai (foto de www.florarapanui.org)

jueves, 23 de enero de 2014

El Gaviotín Apizarrado (Onychoprion fuscatus)

Llamado Manutara por los rapanui, es un ave pelágica (habita en Océano abierto) que no suele avistarse cerca de las costas de Chile continental, mas bien en islas oceánicas tropicales como son Rapa Nui y las Islas Desventuradas, lugares donde nidifica. Se alimenta de pescado que atrapa en el mar.
Para los habitantes de Isla de Pascua tiene una gran importancia a nivel cultural pues formaba parte del rito del Tangata Manu, hombre Pájaro en español. Cada año los isleños hacían una competencia para determinar quien sería el jefe de la isla. Este se desarrollaba en Orongo cerca del volcán Rano Kao y consistía, a grandes rasgos, en que los rapa nui debían bajar por los acantilados hacia los islotes Motu Kao Kao, Motu Iti y Motu Nui, sorteando el oleaje y los tiburones en busca de un huevo de manutara. El primero en obtener un huevo era el vencedor de la competencia. En la actualidad, y producto de la acción antrópica, esta ave es difícil de ver en la isla y al parecer ya no anida en la misma.

Foto de www.avesdechile.cl

En Isla de Pascua existen multitud de petroglifos en las piedras volcanicas de la isla. Algunos de ellos muestran representaciones de los tangata manu (foto de la www.avesdechile.cl)