miércoles, 7 de noviembre de 2012

Altos de Cantillana: Los Robledales

Altos de Cantillana es un macizo montañoso en la Cordillera de la Costa de la Región Metropolitana que constituye un verdadero jardín del Edén en esta región. Esto debido a que posee distintos hábitats que han sido muy poco intervenidos por el hombre incluyendo las comunidades rurales que se encuentran allí.

Foto de Pablo Vial.

Uno de los tantos hábitats que allí se desarrollan son los robledales de roble de Santiago (Nothofagus macrocarpa), también llamado roble blanco o koyán (nombre en mapudungún). Estos son muy llamativos para estar en la zona central de Chile pues son bosques templados de hoja caduca, a pesar de estar en una zona de clima mediterráneo. La razón: crecen en lo alto de estas montañas donde la temperatura es mucho mas fría que en el valle central o mas abajo en las mismas montañas. Entonces estos robles tienen un clima mucho mas fresco para crecer y desarrollarse, en los inviernos es común que nieve.

Foto de Pablo Vial.

Una teoría que podría explicar como llegaron estos árboles a Altos de Cantillana es que hace miles de años, en la última glaciación el clima era mucho mas frío en la zona central, con lo que toda la vegetación que asociamos con el sur como son el bosque valdiviano o el caducifolio se encontraba en esta parte del país. Al terminar la glaciación paulatinamente esta vegetación fue retrocediendo hacia el sur, pero persistió en aquellos lugares en que fue "engañada" por las condiciones climáticas, como en Altos de Cantillana.

Estos robledales nos recuerdan los bosques de ensueño de los cuentos de hadas, donde luego del invierno nevado llega la primavera y los árboles producen nuevas hojas, aromáticas por cierto durante sus primeras fases de desarrollo y en cuyas ramas crecen los digüeñes (Cyttaria sp.), hongos comestibles que los lugareños cosechan del mismo bosque. Después llega el verano y los bosques ya han generado su follaje en su máxima expresión. El otoño transforma las hojas de verde intenso a rojo, amarillo y naranja y luego en invierno las ramas quedan desnudas, el ciclo termina y volverá a comenzar a la primavera siguiente.

Foto de Pablo Vial.

Foto de Bernardo Segura.

Foto de Pablo Vial.

Foto de Pablo Vial.

En los bosques de koyán se sustentan toda clase de animales y plantas que forman complejas interacciones ecológicas, encontrándose desde animales tan comunes como los chincoles (Zonotrichia capensis), golondrinas u hormigones dorados (Camponotus chilensis), hasta otros tan majestuosos como los cóndores (Vultur gryphus) que visitan estos lugares, e incluso especies endémicas como el gruñidor de Valeria (Pristidactylus valeriae) y la araña imitadora del hormigón dorado (Atomosphyrus tristiculus). Resulta interesante también que el canto de los chincoles es diferente a los de Santiago y sus cercanías. Esto último lo he podido constatar cuándo he visitado los robledales de Altos de Cantillana, pero desconozco si existe bibliografía o papers que alaben esta información de manera oficial.

Gruñidor de Valeria (foto de Bernardo Segura).

Araña imitadora del hormigón dorado (foto de Bernardo Segura).

No solo robles crecen en los robledales: una multitud de hierbas y arbustos crecen en o cercanos a los bosques. Por ejemplo están el natre (Solanum ligustrinum), Speea humilis e incluso el maitén (Maytenus boaria), un árbol que en estos lugares crece como arbusto grande.

Speea humilis (foto de Pablo Vial).

Hormigón dorado (Camponotus chilensis) comiendo polen de las flores de un maitén, de seguro ha de polinizar las flores mientras colecta el polen (foto de Bernardo Segura)

En el piso del bosque también habitan invertebrados, en la hojarasca siempre caminando entre las hojas muertas, en los troncos podridos y bajo las rocas. Algunos son predadores, otros son herbívoros y también los hay detritívoros. Todos interactúan para sostener este ecosistema.

Barata por identificar (foto de Bernardo Segura).

Pequeña hormiga de especie por identificar. Su picadura era muy dolorosa (foto de Bernardo Segura)

Ácaro de patas muy largas encontrado en un tronco podrido (foto de Bernardo Segura).

Nido de hormigón dorado encontrado bajo una roca. Las hormigas estaban furiosas de que hubieramos perturbado el orden de su colonia (foto de Bernardo Segura).

Este lugar se ha visto amenazado por proyectos mineros, poniendo en riesgo este y otros ecosistemas que milagrosamente se mantienen en la Región Metropolitana. Es nuestro deber proteger nuestro patrimonio natural, protejamos Altos de Cantillana.

Foto de Pablo Vial.

*nota: puedes seguir en facebook la página "Salvemos el cajón de Pichi (Cordón de Cantillana), RM, Chile" para estar al tanto de lo que ocurre entorno a este mágico lugar.
**nota 2: todas las fotos fueron tomadas en los robledales de Altos de Cantillana.

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