miércoles, 19 de julio de 2017

Rescatados de la extinción

Huemul (Hippocamelus bisulcus) uno de los mayores íconos de la conservación en el país (foto de Bernardo Segura).

Hace tiempo escribí una entrada acerca de las especies extintas en Chile en tiempos históricos. Casos lamentables que se dieron en nuestro país y que significan una pérdida irrecuperable. Hoy en día, y cada vez más, se toma conciencia acerca de la importancia de mantener la biodiversidad y evitar la extinción de las especies tanto por un valor intrínseco que poseen, como por su relevancia para el normal funcionamiento de los ecosistemas, lo cuál repercute en nuestras vidas.

Pero en un ambiente de pesimismo general muchas personas dan por sentado que la extinción de animales y plantas es una consecuencia del "progreso" y que es poco o nada lo que se puede hacer para evitarlo. Pues bien, les mostraré casos en que una gestión adecuada y fuerza de voluntad pueden revertir la situación crítica de algunas especies que estuvieron a punto de extinguirse.

Uno de los ejemplos más conocidos es el del oso panda (Ailuropoda melanoleuca), especie carismática que estuvo a punto de desaparecer si no es por el esfuerzo de entidades de varios países que aunaron fuerzas para el desarrollo de planes de reproducción en cautiverio que ayudaron a aumentar su reducido número. Incluso se creó un algoritmo para reproducirlos entre ejemplares de tal manera que tuviera la mayor diversidad genética posible y así disminuir el riesgo de enfermedades congénitas. Años de esfuerzo han dado frutos y el 2016 esta especie pasó de considerarse En Peligro de Extinción a Vulnerable según la UICN ¡Incluso se han liberado ejemplares en sus antiguos bosques! Todo el trabajo realizado por tanta gente durante tanto tiempo seguramente harán volver este bello animal a sus bosques primigenios en China, Birmania y Vietnam.


Otra especie que estuvo a punto de desaparecer fue el orix árabe (Oryx leucoryx), nativa los desiertos de la Península Arábiga. La caza excesiva hizo desaparecer esta especie de gran parte de su territorio natural llegando a quedar 8 ejemplares en libertad, siendo necesaria la reproducción en cautiverio a partir de ejemplares de zoológicos. Nuevamente el trabajo dio frutos y actualmente mas de 500 ejemplares vuelven a vagar en los desiertos árabes en busca de pastos entre las arenas del desierto, como hicieron desde siempre.

Manada de oryxes en libertad (fotocaptura de la serie "Arabia salvaje" de la BBC, episodio 1).

El caballo de przewalski (Equus ferus prxewalskii) también se salvo gracias al trabajo en conjunto de diversos zoológicos que los reprodujeron en cautiverio. Este equino nativo de las estepas de Asia central tiene la particularidad de ser el único caballo 100% salvaje, diferenciándose de aquellos caballos como los encontrados en libertad en Norteamérica que descienden de caballos domésticos.
El caballo de przewalski llegó a extinguirse por completo en estado salvaje, pero actualmente existen algunos cientos de ejemplares bien adaptados a las estepas luego de su reintroducción, llegando incluso a reproducirse en libertad.


Ni las aves se salvan: producto del envenenamiento por comer cadaveres de animales cazados con balas de plomo, así como el choque eléctrico con cables de luz casi hacen desaparecer al cçondor de california (Gymnogys californianus), el ave voladora más grande de Norteamérica y muy importante en el folclore de pueblos nativos de su zona de distribución, en California y Baja California. En un momento se capturaron y reprodujeron en cautiverio los últimos ejemplares silvestres, aumentando su población, siendo en ocasiones asistidos por veterinarios quienes alimentaban a los polluelos usando títeres, para que las aves no terminaran "creyéndose" humanos. Actualmente ya ha sido reintroducido en Estados Unidos y México.

Polluelo de cóndor de California (foto sacada de www.wikipedia.org).

Los ecosistemas insulares son proclives a generar especies nuevas, y muchas veces las especies que surgen no desarrollan medios para defenderse de predadores foráneos, pues en las islas no suele haber muchos predadores. Fue así como la petroica de la Chatham (Petroica traversi) estuvo al borde de la extinción, llegando a contar con solo 5 individuos. Nativo de las islas Chatham, en Nueva Zelanda, libres de predadores naturales, esta pequeña ave nunca se enfrentó a los predadores foráneos que introdujera el ser humano en su hábitat. Sumado a eso se talaron los bosques donde esta especie habitaba para habilitar terrenos agrícolas. Esta especie tenía un inconveniente: se reproducía muy lento. A algún ingenioso se le ocurrió asistir a las petroicas robando sus huevos y colocándolos al cuidado de otras aves. Las petroicas hembras al ver su nido sin huevos colocaba mas de modo que se aumentó al doble su tasa reproductiva. Actualmente hay cerca de 250 individuos.

Foto sacada de www.wikipedia.org

Lamentablemente Chile también tiene historias de especies al borde de la extinción. ¡Pero hay esperanza! Del mismo modo que en los casos anteriores se logró salvar a aquellas especies, en Chile hemos tenido grandes éxitos. ¡Incluso hemos ayudado a otros países a hacerlo! En Ecuador la vicuña (Vicugna vicugna) se vio extinguida producto de la actividad humana. Para traerla de vuelta, Perú y Chile aportaron con 1600 ejemplares que fueron reintroducidos a su hábitat y hoy la especie está completamente reinserta en dicho país.

Foto de Bernardo Segura.

Otro ejemplo notable es el de los guanacos del Parque Nacional Torres del Paine. Poco después de creado este parque se realizó el primer censo de guanacos, que contabilizó 280 ejemplares. Siete años después, en 1983, más tarde su numero alcanzó los 812. En agosto del año 1994 se contabilizaron 2645 guanacos, y en el censo de 2010 realizado para la COMUNA (no el parque) Torres del Payne se contabilizaron cerca de ¡4 mil guanacos! Ciertamente esto se debe a la creación del parque, en donde estos animales no deben temer al hombre pues adentro su caza está prohibida.

Guanacos en Torres del Paine (foto de Bernardo Segura).

Otro gran animal nativo que se está luchando por proteger es el huemul, uno de los tres ciervos nativos el cual ha sido criado y reproducido en cautiverio por la Fundación Huilo Huilo, y el año 2016 fueron liberados en la Reserva Huilo Huilo dos ejemplares machos jóvenes. La especie llevaba 30 años ausente en la zona, hasta ese momento. La elección de aquellos ejemplares se debe a que al ser jóvenes debiesen tener mayor capacidad para adaptarse que individuos viejos que han pasado toda su vida en cautiverio. Además, es mejor que hayan sido machos pues las hembras son muy valiosas ya que son ellas quienes tienen a las crías. Se le está haciendo un seguimiento a estos huemules para evaluar que tan bien se adaptan a la vida silvestre, en espera de futuras reintroducciones.


Quizá el ejemplo más notable de una especie chilena rescatada de la extinción total no es de un animal, si no de una planta...el último árbol nativo de Rapa Nui, el toromiro (Sophora toromiro). La deforestación continuada y durante siglos que sufrió la isla, primero por parte de los rapa nui y luego por los afuerinos, llevó a la especie a la extinción en estado silvestre, llegando a quedar un solo ejemplar creciendo en una de las laderas del volcán Rano Kau, el cuál fue eventualmente talado. De manera independiente y sin conocimiento del otro, dos personas extrajeron semillas de este último ejemplar y se las llevaron a Europa en donde fueron reproducidos. Actualmente diversas entidades, entre ellas el Jardín Botánico Nacional y CONAF, se han dedicado a reproducir este singular árbol que incluso se ha vuelto a plantar en la isla.

Excelente documental sobre el toromiro realizado por CONAF Rapa Nui.

A pesar de estos esfuerzos aún queda muchísimo por hacer. En todo Chile los perros asilvestrados son una seria amenaza para el guanaco y el huemul, así como para nuestra fauna en general, al darles caza y matarlos, muchas veces sin siquiera alimentarse de ellos. El toromiro por su parte parece no poder adaptarse bien a los suelos de la isla, y se piensa que quizá había alguna especie de hongo o bacteria simbiótica de la que dependía y que ahora podría estar extinta en la isla.

En todo el mundo diversas organizaciones están luchando continuamente por salvar especies al borde de la extinción. Todos podemos aportar con un granito de arena ya sea donando a dichas organizaciones, o combatiendo los factores que las afectan. Estos ejemplos nos demuestran que con voluntad y acción podemos salvar el preciado patrimonio natural que tenemos ¡El que quiere, puede!

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