jueves, 23 de febrero de 2017

"Descubrimiento de América", poema de Raúl González Labbé

Habría que empezar de nuevo.
Partir de la raíz del indio.
Ir al origen puro sin conceptos ya hechos.
Sólo así encontraremos la América no descubierta,
la América del vientre claro y los jocundos pechos,
la América con su propio idioma cantador,
galopando su libertad de yegua joven bajo el cielo.

Araucarias en la niebla (foto de Bernardo Segura).

Tenemos cuatro siglos de invasiones.
No saber usar nuestros ojos.
Pies extraños caminan por nuestras heredades.
Extranjeras palabras definen gesto nuestros.
Oro, cobre y sudor americanos
-amalgama de gritos y protestas-
surcan el mar en barcos de incomprensibles nombres.

"Alacalufes cazando huemules" de Eduardo Armstrong.

América. Digo: América de los bananos,
de los cafetales, y las caucheras  los minerales.
La América que pare abundancia.
La América de los grandes ríos y las montañas grandes.
El Nuevo Mundo que amamanta al mundo viejo.
La tierra en que mis hermanos los parias tienen hambre.
La América, si, la América que no necesita nodrizas,
porque bebe leche del cielo en la cumbre del Aconcagua.

Aconcagua, en Argentina (foto sacada de ww.wikipedia.org).

No la escolar América sabida por los mapas:
tierra tatuada de nombres y colores,
partida en Panamá por un canal de fierro
y comida en el sur por los hielos australes,
sino ésta otra, ésta que nace
en el pétreo filo de los Andes
y cae como un poncho verde a dos mares azules.
Esta que va en mi canto americano,
resonando en el galope del charro,
del huaso, del llanero, del indio y del gaucho.
Esta que va en la espalda del cargador de muelles,
y en la espuela grandona, y en el sombrero floreado,

"Huaso y lavandera" de Mauricio Rugendas.

Y en la ojota besada por aguas y tierras,
y en el olor del mate amargo,
y en el lamento de la quena y la trutruca,
y en el aroma de la piña madura,
y en el maíz que ríe con risa de sátiro,
y en el coco y la jícara que recibe su jugo.
Esa es la América, hermanos.
Es pura la mañana. Cantan los pájaros.
Canta el sinsonte y el quetzal es un relámpago.
Vamos a descubrir la América nuestra.
El día agita sus banderas anchas.
Es hora de partir y amanecer.
Partamos.

Tenca (Mimus thenca), una especie de sinsonte (foto sacada de www.avesdechile.cl).

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