domingo, 8 de diciembre de 2013

Un vistazo a las relaciones de parasitismo en flora y fauna chilena

Para hablar acerca de las relaciones de parasitismo en especies chilenas primero debemos entender qué es el parasitismo y el concepto de Simbiosis.
La simbiosis es la interacción durante un tiempo prolongado entre organismos de diferentes especies. De esta manera, simbiosis engloba: comensalismo, mutualismo y parasitismo. El Comensalismo es una relación en la cuál uno de los organismos se beneficia del otro sin causarle daño, el ejemplo mas nombrado es el de la rémora con el tiburón, en donde la rémora se adhiere al vientre del tiburón para que este le de transporte y pueda alimentarse de sus sobras. En esta relación el tiburón no se ve afectado. El mutualismo es la interacción en la cuál ambos organismos de diferentes especies se ven beneficiados de su relación, como pasa en el caso de los líquenes, que son asociaciones entre un hongo y un alga, donde intercambian nutrientes que necesitan para sobrevivir.

Líquenes que se asemejan a las astas de un ciervo. Los líquenes pueden tener una gran variedad de formas y colores, siendo algunos foliosos (con forma de hoja), otros aplanados y pegados al sustrato y otros con estructuras llamativas (foto de Juan Pablo Salgado).

En el parasitismo uno de los organismos se beneficia a costa del bienestar de otro, diferente a una relación de depredador y presa, en la cuál la interacción entre los dos organismos no dura mucho tiempo. El organismo que se beneficia de esta relación se le llama parásito y el que se ve perjudicado se llama hospedero o huésped.
Existen parásitos tanto a nivel microscópico (organismos unicelulares), como macroscópico, para el caso de animales y plantas. Los parásitos obtienen no solo alimento de su huésped, existen parásitos que se aprovechan de otros organismos para poder reproducirse ya sea logrando que estos cuiden a sus crías o usando sus cuerpos como "guardería", de modo similar a lo que pasa en las películas de "Alien" en donde los humanos son infectados por el "xenomorfo" y se ría dentro de ellos un pequeño alien: lo mismo pasa en la naturaleza.
Debido a que las relaciones parásito-hospedador demoran muchas generaciones en forjarse, existe una "coevolución" en la cuál el hospedero desarrolla defensas para no verse parasitado, y el parásito afina sus métodos para sacar provecho del hospedero. Así también, muchas veces se da de que el parásito es víctima su vez de un parásito propio que lo perjudica. De esta manera e indirectamente, el segundo parásito depende del primer hospedero, pues este le da sustento al primer parásito.

En la parte superior de la foto se puede ver una pequeña mosca de la familia Phoridae, un parasitoide que busca colocar sus huevos en las hormigas, como este hormigón negro Camponotus morosus (foto de Bernardo Segura).

Las avispas, por ejemplo, han evolucionado en toda una gama de especies que tienen que parasitar para cumplir su ciclo de vida: colocan sus huevos en huéspedes vivos. Generalmente estos son otros insectos e invertebrados. Tal es el caso de la Subamilia de avispas Pepsinae cuyas hembras cazan arañas pollito y las paralizan con un veneno muy potente que no las mata. Las madres las entierran colocándoles un huevo que, al eclosionar, se alimentará de la tarántula aún viva. Estas relaciones se conocen como "parasitoides" pués están a medio camino entre el parasitismo y la depredación.

En este video se aprecia una avispa del Género Pepsis, presente en Chile, arrastrando a su presa. Desconozco si este video fue grabado en Chile.


Restos de lo que fue una cuncuna: solo quedan los capullos de las avispas que emergerán mas adelante, luego de que su madre le introdujera sus huevos a la cuncuna, e hiciera de alimento para las larvas en desarrollo. Luego estas larvas brotaron de su piel, lo que mata a la cuncuna, e hicieron su capullo (foto de Juan Pablo Salgado).

Los insectos también pueden parasitár a las plantas:

foto de Bernardo Segura

foto de www.wikipedia.org

Arriba: mosca del escupo (Rachiptera limbata). Abajo: agalla del romerillo (Baccharis linearis). La mosca coloca sus huevos en partes de la planta del romerillo, ésta reacciona produciéndo una malformación para encapsular a la larva de la mosca, que es precisamente lo que ella necesita. Esta agalla, con apariencia y consistencia similar a la plumavit, crea un refugio donde la larva se desarrolla hasta convertirse en adulto. En este ejemplo el hospedero es la planta y el parásito el insecto. Una gran variedad de insectos se reproducen de esta forma, incluyendo también muchas avispas: las hembras colocan sus huevos en una planta, dentro de esta, a veces ayudada por una estructura parecida a un aguijón, para introducir el huevo. La planta entonces encapsula al huevo generando una malformación llamada "agalla" y que hace las veces de "hogar" para la larva. Estos insectos son a veces huéspedes de sus propios parásitos: la hembra logra colocar sus huevos dentro de  la larva en el interior de la agalla y al eclosionar se alimentarán de esta y se desarrollarán en un lugar seguro.

Los hongos del Género Cyttaria como los digüeñes (C. espinosae) o el llao llao (C. harioti) son parásitos cuya técnica es similar a la de las larvas de la mosca del escupo. El hongo vivde en los troncos y ramas de los árboles del Género Nothofagus y generan agallas. El hongo solo es visible cuándo va a reproducirse y produce unas esferas comestibles que tradicionalmente se han usado como alimento por los pueblos indígenas del centro y sur de Chile.

Cyttaria sp. en el Parque Nacional Altos de Lircay (fotod e Maria Jose Hinojosa)

Incluso pequeñas plantas se aprovechan de los árboles para subsistir. Tal es el caso de los quintrales, una variedad de especies pertenecientes a la Familia Loranthaceae y que solo pueden crecer sobre otras plantas. Pueden ser hemiparásitas (viven de su hospedero pero también tienen hojas para hacer fotosíntesis) u holoparásitas (no realizan fotosíntesis, obtienen todos sus nutrientes de su hospedero). Los quintrales son: el quintral del coigüe (Desmaria mutabilis), quintral del quisco (Tristerix aphyllus), el quintral del espino (Ligaria cuneifolia) y dos especies llamadas quintral a secas (T. corymbosus  y T. verticillatus).

El quintral del quisco solo toma cactus como huéspedes. En la foto se aprecian las bayas blanquecinas, comestibles para el ser humano, las aves suelen ser quienes las coman y en sus excrementos saldrán las semillas limpias y listas para germinar, si caen en otro cactus (foto de Eitel Thielemann, sacada de la web www.chilebosque.cl) 

Por último quería mensionarles tres casos muy poco conocidos de parasitismo que se dan en nuestro país. El primero es el del el mirlo (Molothrus bonariensis), un ave común en gran parte del territorio nacional. Perteneciente a la Familia Icteridae, y al Género Molothrus el cuál se caracteriza por un rasgo particular: el parasitismo de puesta. Éste consiste en que un animal coloque sus huevos en un nido o madriguera de otro (que puede o no ser de la misma especie), para que éste cuide de sus crías. Así, el mirlo hembra coloca sus huevos en los nidos de otras aves como la diuca (Diuca diuca) o el chincol (Zonotrichia capensis). Sus víctimas criarán al impostor pensando que es propio, a pesar de las diferencias físicas entre ambas especies. Muchas aves al nacer y abrir los ojos por primera vez realizan la "impronta", que es asumirse a sí mismo como miembro de la especie que la está cuidando. Así, si un ser humano cría  a una grulla desde polluelo, esta crecerá pensando que es un ser humano (ejemplo real). Esto no pasa con los mirlos, que se identifican bien como tales y forman bandadas pequeñas con otros de su especie.

Mirlo macho (identificado por su plumaje oscuro) siendo alimentado por un chincol, su padre sustituto (foto de www.wikipedia.org)

En este caso el mirlo es una hembra, por su plumaje pardo,  y  la víctima del engaño fue una tenca (Mimus thenca) (foto de Francisco Lira Cuadra)

El segundo caso es el de un isópodo, un pariente lejano de los chanchitos de tierra que vive en el mar y es parásito de diversas especies de peces. Lo interesante de estos isópodos, que incluye a varias especies, es que se encuentran en la boca de los peces, alimentándose de su lengua y parte del alimento que ingiere el huésped. Estos crustáceos habitan en los mares de Chile, una especie es Ceratothoa gaudichaudii que ha parasitado algunos cultivos de salmón en el sur del país. Otra especie es Artystone trysibia, que no habita en Chile, si no en Argentina y ataca a peces de agua dulce.

Isópodo parásito aún en la boca de su hospedero (foto sacada del siguiente link: http://www.vistaalmar.es/especies-marinas/peces-extranos/3077-parasitos-lengua-peces-no-dejan-sorprender.html )


El tercer caso es el de la planta del colliguay (Colliguaja odorifera) y cuatro insectos que dependen de él para poder sobrevivir. En las inflorescencias masculinas de esta planta, las moscas Riveraella colliguayae y Promikiola rubra colocan sus huevos provocando que esta se deforme y se "infle". Adentro de esta agalla se desarrollan las larvas, a menos que la avispa Exurus colliguayae vaya y coloque sus huevos también en la agalla. En ese caso sus larvas se alimentarán de las de las moscas y la agalla se lignificará. En ocasiones esta malformación lignificada se confunde con el fruto. Por si fuera poco, la avispa parasitoide tiene a su vez un parasitoide: la avispa Torymus laetus. Si ella llega a la agalla y coloca sus huevos, se comerán a los de la primera avispa y las larvas de mosca podrán desarrollarse.

Torymus laetus (foto de Juan Pablo Salgado).

La naturaleza sigue sorprendiendo con su amplia gama de relaciones interespecíficas y sus singulares medios de subsistencia. Por último los invito a ver el capítulo 5 de la serie documentald e la BBC Un universo en miniatura, llamado Relaciones Íntimas, que trata las relaciones de parasitismo, mutualismo y simbiosis en general de los pequeños invertebrados terrestres.

4 comentarios:

  1. Justo ayer vimos a unos chincoles acosados por el hambre de su cría, miramos detenidamente y entonces notamos que claramente no era suya, pensamos que era una cría de zorzal hasta que averiguando por internet dimos con tu blog. Gracias por la información, tu blog me ha sido de gran ayuda, instaurando en mi familia un nuevo dicho, no vivas a lo mirlo jajajjaa saludos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. que bueno que les haya servido :D yo nunca he visto un nido parasitado por mirlos :/

      Eliminar
  2. Excelente Aporte... Soy un asiduo seguidor del blog. Mis felicitaciones por el contenido y orientación hacia la flora y fauna nativa de nuestro país.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario :) he estado flojo con los artículos si porque he atendido mis estudios en la universidad. Ahora que estoy de vacaciones voy a escribir mas. He visto tu blog, tambien me parece muy bueno. Le pones más esmero que yo al escribir sobre las distintas especies y eso se nota :) Saludos!!

      Eliminar