miércoles, 19 de abril de 2017

Monumento Natural El Morado


Muchas personas tienden a sinonimizar los conceptos conservación y preservación, si bien corresponden a cosas diferentes y los alcances de su definición pueden determinar de manera tajante la conformación de un territorio en la medida de que se preserva o conserva. Mientras que la preservación se refiere a la administración de un lugar, objeto, ente o fenómeno lo más intacto posible, sin realizar extracción de recursos de él, ni usarlo de tal manera que se altere, la conservación se refiere a la administración de un lugar, objeto, ente o fenómeno de al manera que podamos extraer sus recursos o proveernos de sus servicios de manera sustentable y sostenible en el tiempo, es decir, que no comprometa la integridad de lo que se conserva, y buscando su restauración.
Bajo estas definiciones surgen las Reservas Nacionales, Parques Nacionales y Monumentos naturales, administrados en Chile por la Corporación Nacional Forestal.
Las Reservas Nacionales tienen fines de conservación del patrimonio natural del país, encontrándose en su interior tanto zonas de bosque nativo, como plantaciones con fines productivos de especies exóticas como pino insigne (Pinus radiata) o eucalipto (Eucalyptus sp.), reflejando su carácter conservativo. Un ejemplo es la Reserva Nacional Lago Peñuelas, ubicada en la V Región.
Los Parques Nacionales tienen un fin preservativo y comprenden grandes superficies, buscando englobar ecosistemas particularmente diversos que muestren gran biodiversidad de modo de dejarlos amparados bajo su protección. Un ejemplo es el Parque Nacional Archipiélago Juan Fernández, ubicado en el archipiélago homónimo y que presenta altísimos niveles de endemismos a nivel de flora y fauna.
Los Monumentos Naturales, al igual que los parques, tienen fines de preservación, sin embargo se diferencian en la superficie que abarcan que es menor y en que buscan proteger un ente o fenómeno natural en particular en vez de una gama de ecosistemas, tanto por su valor ecológico como por su valor cultural.

Bajo el alero de Monumento Natural, el 19 de julio año 1974 se establece el Monumento Natural El Morado el cuál pretende proteger el fenómeno de avance del glaciar colgante San Francisco. Ubicado a 93 kilómetros de Santiago, el área comprende 3009 hectáreas de cordillera que abarcan formaciones vegetacionales como el matorral esclerófilo andino y la estepa altoandina, emplazado en un circo glaciar formado por el San Francisco. Su cumbre más alta es el cerro el Morado, con mas de 5000 metros sobre el nivel del mar y que le da el nombre al lugar, si bien el cerro quizá mas importante sea el cerro San Francisco, donde se ubica el glaciar homónimo, y a cuyos faldeos se encuentra la laguna Morales. Como es de esperarse en la zona, el deshielo de las nieves y el glaciar alimenta numerosos afluentes que finalmente tributan al río Morales.

Posee especies vegetales endémicas como el frangel (Kageneckia angustifolia) especie que marca el límite de la vegetación arbórea, o el cactus Austrocactus spiniflorus endémico de la cordillera de la Región Metropolitana. En total hay alrededor de 300 especies de flora, entre nativa y exótica.


Austrocactus spiniflorus (foto de Juan Pablo Salgado).

En cuanto a la fauna nativa, esta se caracteriza por su pequeño tamaño y por sus altos niveles de endemismo. Un ejemplo es el cururo (Spalacopus cyanus), roedor de color negro que habita en colonias bajo tierra, endémico de Chile, o aves como el picaflor cordillerano (Oreotrochilus leucopleurus) que también se encuentra en Bolivia y Argentina. Si bien la fauna suele ser pequeña, destaca de entre ellas el cóndor (Vultur gryphus), ave carroñera de hasta 2,5 metros de envergadura emblemática de la cordillera y quizá la más fácil de reconocer de entre la avifauna nativa.

Existe evidencia de que el ser humano ha visitado el área desde hace miles de años. El pueblo chiquillán, actualmente extinto y del que no queda ningún descendiente directo, ocupó la zona estacionalmente en busca de piezas de caza tales como el guanaco, que ya no está presente en el Morado, y vegetales comestibles. Es probable que la zona fuese también ocupada de manera esporádica por picunches, rama nortina del pueblo mapuche y actualmente también extinta culturalmente, debido a que se anexó al imperio Inca. Dicho imperio, que ocupó el valle de Santiago, realizaba incursiones en la cordillera, al encontrar en ella sitios ceremoniales sagrados para adorar tanto a las montañas mismas como a Inti, el dios sol, y para lo cuál requería de yanaconas (indios de servicio) pertenecientes a las etnias anexadas al imperio. Recodemos el hallazgo de el Niño de El Plomo, niño dado en ofrenda humana a los dioses en un rito Inca, y que se encontró en el cerro El Plomo, fuera del cajón del maipo.

Si bien actualmente no quedan chiquillanes, picunches o incas que ocupen estos territorios, se pueden ver reminiscencias de su cultura en los huasos del lugar: sus rutas de transhumancia en las que arrean el ganado de una pastura a otra, el folclore e historias relatadas de una generación  a otra o en el uso de hierbas medicinales o para consumo, etc.

Para poder llegar desde Santiago se debe tomar la ruta G-25, de modo que se puede pasar por el sector de Las Vizcachas, El Manzano y San José de Maipo, todos lugares icónicos del cajón. Luego de algunos kilómetros después de cruzar el Puente San Gabriel se encuentra una bifurcación. Se debe seguir el camino de la izquierda de modo que se llega a la localidad de Baños Morales, villorrio cercano a la confluencia del río Morales y el río el Volcán. Si se viaja en vehículo particular, este debe dejarse en el villorrio y caminar hacia el acceso al monumento, que se encuentra en el mismo, y que solo se puede acceder a pie ya que no cuenta con estacionamiento para turistas.


La alameda subre las casa de Baños Morales, visto desde el Morado (foto de Juan Pablo Salgado).

Al ser Monumento está prohibido acampar, si bien cuenta con un sendero que parte desde la administración hasta el glaciar San Francisco y que durante el invierno solo está funcionando los tres primeros kilómetros ya que la nieve del sector vuelve peligroso el tránsito el resto del tramo. Este se debe realizar a pie, quedando prohibido el ingreso de caballos al Monumento, así como cualquier otro tipo de ganado o mascotas. Durante la temporada estival el horario de ingreso del público es de 08:00 a 13:00 hrs, mientras que en temporada de invierno es de 08:00 a 12:30 hrs, de modo que se garantice que las últimas personas en entrar tengan tiempo para llegar al glaciar y volver antes del cierre.

Todas estas medidas son necesarias para la preservación del lugar, evitando que los visitantes consuman leña y haya riesgo de incendios, o que se permita el ingreso e animales que puedan transmitir enfermedades o depreden a la fauna y flora nativa alterando la composición de su ecosistema, y obviamente para la misma seguridad de los visitantes. La preservación del glaciar San Francisco ha traído aparejado un aumento en el desarrollo de la vegetación nativa al excluir total o parcialmente el ingreso de ganado, ofreciendo una vista similar a la que se tenía la vegetación original en la cordillera de la Región Metropolitana. Aún así, ocasionalmente se puede ver ganado caballar o caprino en el interior, debido a que los lugareños los dejan pastando a pesar de la prohibición existente. Según me comentó un funcionario, el ganado caprino es fácil de fiscalizar debido a que son pocas las personas dueñas de esas cabras, pero en el caso de los caballos es más difícil debido a que casi todos los lugareños poseen estos animales. La misma comunidad se ha adaptado a la administración de El Morado y dejan su ganado por la tarde, de modo que pueden pastar toda la tarde y durante la noche dormir allí, ya que los funcionarios sacarán a los animales a la mañana del día siguiente.

Pero no todas las relaciones con la comunidad vienen a generar conflicto: para poder acceder al Monumento se debe llegar y pasar por Baños Morales, poblado que recibe sus nombre de las aguas termales que allí afloran, y que le ha dado la oportunidad de desarrollarse económicamente en base al turismo de aquellas personas que buscan en sus aguas un momento de relajo en tono a la naturaleza. Esta situación se ha visto favorecida por la declaración del Monumento Natural El Morado, al agregarse el afluente de gente que pasa por Baños Morales para llegar a la zona protegida. Así, el poblado no solo se vale de las aguas termales, si no también de su comida tradicional, hospedaje, visitas guiadas a caballo, etc. para desarrollarse económicamente.
Curiosamente, dentro del Monumento está emplazada una cruz de madera en un mirador natural desde donde se puede ver el río, el sector Las Amarillas, el camino que lleva a Baños Morales y el paisaje en general. Dicha Cruz, según se me comentó, ya se encontraba en dicho lugar cuándo se declaró Monumento Natural, y no está claro ni su origen, ni quién le pasa una nueva mano de pintura año a año. En conversaciones con los lugareños, estos han relatado diferentes versiones de su origen: un accidente aéreo en las cercanías, un derrumbe que mató estudiantes más adentro en el sector, entre otros hechos lamentables y que podrían haber motivado a alguien a emplazar la cruz, aunque su origen sigue incierto.

Foto de Camila Torres

No solo las comunidades aledañas tienen un impacto en El Morado: en todo el Cajón del Maipo se vive una tensa situación desde la aprobación e implementación del proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo, el cuál involucra la remoción de material rocoso para la instalación de acueductos y otras instalaciones, sin mencionar el uso no consuntivo de las aguas de algunos afluentes en el sector. Las consecuencias ecológicas de semejantes alteraciones se verán en los próximos años, pero socialmente tuvieron un efecto aún antes de su aprobación, generando disputas intestinas por los efectos que traerá a la comunidad. La mayor parte de la energía eléctrica generada en Alto Maipo no está destinada a los poblados del cajón, ni a la población creciente de Santiago, si no a la minera Los Pelambres, que la requiere para sus faenas productivas.
Incluso más allá de las fronteras nacionales, las actividades de la sociedad globalizada surten efecto en los parajes naturales aparentemente imperturbables. El cambio climático global ha generado un aumento en las temperaturas medias anuales, así como una disminución en las precipitaciones, y una mayor concentración de estas en menos eventos al año. Todo ello ha causado que el glaciar San Francisco haya disminuido su volumen y se encuentre actualmente en un proceso de retroceso. Así, el avance continuo de los glaciares desde hace mas de 10.000 años en la ultima glaciación se ha empezado a detener e incluso a retroceder en casos como este.

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