miércoles, 23 de diciembre de 2015

Litoral chileno: Dunas

Foto de Juan Pablo Salgado

Hace un tiempo les hablé de la flora y fauna en las playas de arenas y, si bien podemos asociarlo a las dunas, quería hacer la distinción ya que los campos de dunas son un ambiente susceptible a la urbanización y creo menester resaltar su importancia.

¿Qué son las dunas? Son acumulaciones de arena generadas por el viento y que se encuentran en los desiertos o en el litoral. En Chile no son muy conocidos los campos dunares, con excepción de las Dunas de Concón, sector ubicado en el litoral de la V Región y que durante mucho tiempo se vio amenazado por proyectos inmobiliarios, cómo suele pasar con ambientes naturales en la zona central de Chile.

Debido a que se componen de arenas no cualquier especie vegetal puede asentarse en este háitat. Existen, sin mbargo, algunas especies capaces de ello: algunas especies fijan las dunas, cómo es el caso de la doca (Carpobrotus chilensis), planta de hoja carnosa que crece cubriendo el suelo de modo que estabiliza el terreno. Otras plantas, cómo arbustos, crecen en sitios protegidos por el viento y, al acumularse bajo ellas materia orgánica y al mantener por más tiempo la humedad con su sombra, generan un microhábitat que permite que allí crezcan otras especies más exigentes en las condiciones del terreno. Otras especies se establecen en terrenos menos favorables, cómo las laderas de las dunas, o en lo alto de estas, y estabilizan a su alrededor la arena.

La doca es una especie característica de las zona litoral en la zona central. De tallos suculentos (carnosos y llenos de fluido), crece de forma rastrera lo que previene la erosión eólica de las dunas y con ello hace las veces de "planta nodriza", lo que quiere decir que da condiciones idóneas para que otras especies se establazcan. Su fruto, rojo al madurar, es comestible. Dos especies de docas crecen en Chile: C. chilensis, nativa y C. edulis, introducida. No es fácil diferenciarlas.

Doca (foto de Juan Pablo Salgado).

En sectores protegidos por el viento, cómo se dijo anteriormente, es posible que se desarrollen masas vegetales más desarrolladas, leñosas, y con mayor complejidad en cuánto a especies. Entre las especies encontradas podemos mencionar el introducido aromo (Acacia dealbata), y diversos arbustos como el vautro (Baccharis concava). Aquí pueden encontrarse especies que no podrían estar en otras zona de las dunas cómo ciertas aves anidando (pueden desplazarse por la duna, pero solo pueden criar entre las ramas), varios tipos de hormigas también, incluyendo Pseudomyrmex lynceus que anida en ramas huecas y troncos, por lo que solo habita estas partes de las dunas. 

Vegetación leñosa (foto de Juan Pablo Salgado).

Chupalla (Eryngium paniculatum) establecida en una duna costera. Nótese cómo, producto de la estabilización del terreno por la misma planta, se encuentra a mayor elevación que la arena circundante: la arena alrededor ha sido desplazada por el viento (foto de Juan Pablo Salgado).

Incluso es posible encontrar pequenes (Athene cunicularia) anidando. Son búhos activos durante el crepúsculo que se alimentan de roedores y un marsupial llamado yaca (Thylamys elegans), también presente en las dunas. Quizá incluso depreden sobre los conejos (Oryctolagus cuniculus), especie introducida que, sí, habita también en las dunas.
Distinas especies de plantas geófitas aguardan bajo tierra a brotar en primavera: orquídeas, conanteras, huillis, etc y cuándo brotan aparecen diversos hervíboros invertebrados: saltamontes, cuncunas, escarabajos, etc. Al florecer es el turno de insectos polinizadores: mariposas, abejas y avispas que contribuyen a perpetuar las plantas.

Dunas de Ritoque (foto sacada del siguiente link: http://www.dunasderitoque.org/)

Incluso se han hecho hallazgos arqueológico, como en la Dunas de Concón, donde se han encontrado puntas de proyectiles. Se piensa que fueron dejados por la cultura Bato, que habitó la zona. Al estar enterradas en las arenas cambiantes ha de ser difícil dar con hallazgos de este tipo, lo que da a pensar que aún quedan cosas por descubrir. En las dunas de Ritoque también se han encontrado restos de cerámicas de las culturas Bato y Llolleo, aunque más notorios son los conchales: extensiones de terreno llenos de conchas marinas, "basurales" donde los pueblos dejaban restos de comida.

Estos ecosistemas  han sufrido una fuerte presión por parte de proyectos inmobiliarios y por el común de la gente, que acude a estos lugares a realizar actividades recreativas dejando su basura, o practicando sandboard en sectores donde puede haber vegetación, contribuyendo a la degradación del ecosistema. Demostremos educación y, por lo menos, no dejemos sucio este, ni ningún otro paraje natural. Por supuesto que podemos usar estos espacios, pero siempre respetándolos para así preservarlos.

Fotos de Juan Pablo Salgado

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